Lo que sabemos
Jancarlo Coello fue reportade como desaparecide y luego localizade sin vida. El boletín del Observatorio Runa Sipiy recoge versiones preliminares sobre un posible atropellamiento en el norte de Guayaquil, una eventual exposición a una sustancia y reportes comunitarios de un posible asalto. Ninguna de esas líneas debe tratarse como verdad cerrada mientras falten pericias y una reconstrucción completa de los hechos.
La comunidad necesita respuestas, no rumores convertidos en certezas
Cuando una desaparición termina en una muerte, la incertidumbre se transforma en dolor, pero también en una exigencia pública de verdad. Por eso es indispensable que las instituciones distingan con claridad entre información confirmada, hipótesis de trabajo y versiones que todavía deben ser verificadas.
La dignidad de Jancarlo exige que no se convierta el caso en espectáculo, que no se utilicen imágenes invasivas y que tampoco se imponga una identidad de género no confirmada. El boletín base utiliza lenguaje neutro y el pronombre «elle», una decisión que debe ser respetada en la cobertura mientras no exista otra información pública fiable.
Investigar toda la ruta, no solo el punto final
La pregunta clave es qué ocurrió entre la última referencia conocida de Jancarlo en Urdesa y el momento en que se reportó su muerte. Si existió un asalto, una agresión o una administración no consentida de sustancias que produjo desorientación o vulnerabilidad, esa conducta previa podría ser relevante para explicar el desenlace.
Por ello, corresponde reconstruir cronología, cámaras, testimonios, movimientos, dispositivos, pertenencias y cualquier evidencia que permita conectar o descartar cada línea. También debe asegurarse una autopsia integral y toxicología dirigida por hallazgos, no por especulación.
La violencia por prejuicio debe investigarse si aparecen indicios
Como coalición LGBTIQ+, conocemos el riesgo de que la orientación sexual, la identidad o la expresión de género sean utilizadas para estigmatizar a las víctimas. Pero también sabemos que una investigación rigurosa no puede ignorar esos factores si aparecen elementos concretos que indiquen un posible móvil de prejuicio.
Nuestro llamado
- Que Fiscalía investigue la muerte como un hecho de etiología no esclarecida hasta contar con resultados periciales.
- Que Policía Nacional y DINASED reconstruyan la ruta completa de Jancarlo.
- Que Medicina Legal determine causa y manera de muerte y practique los exámenes pertinentes.
- Que la autoridad de tránsito preserve videos, partes y evidencia técnica.
- Que los medios eviten afirmar como definitivos el atropellamiento, la escopolamina, el asalto o el asesinato.
La verdad también es una forma de reparación
Resistencia Rosa se suma al llamado por una investigación sin atajos. Jancarlo merece verdad, justicia y dignidad; su familia, amistades y comunidad merecen una respuesta fundada en evidencia.